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Alfonso Cuarón a la altura de los grandes Eventos Personalidades 

Alfonso Cuarón a la altura de los grandes

Ganador del Oscar como mejor director en su edición 86, Alfonso Cuarón llega a la altura de los grandes Íconos.

Triunfador en un ámbito muy competitivo: el cine de Hollywood. En el séptimo, arte que atrae millones de fanáticos, miles de millones de dólares y al que acceden los privilegiados, generalmente por quienes poseen recursos económicos, este mexicano ha conseguido logros notables a escala mundial.

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Cuarón es un cineasta con una gran calidad artística; eso lo vimos en La princesita, una cinta tierna, mágica, con el drama equilibrado, porque no cae en el melodrama barato y cuya iconografía es la paleta perfecta del mejor pintor surrealista.
En su trabajo en la saga Harry Potter, la pulcritud y el apego al ambiente gótico reflejaron la novela en su esencia; y, haciendo un repaso de las ocho cintas, Cuarón logra incorporar el humor en El prisionero de Azkabán, ya que es la única donde hay una divertida escena cuando un extravagante transporte recoge a Harry, dando un toque tropical a la flemática, pero, sobre todo, a la tétrica cinta. Definitivamente, junto con el guionista, Cuarón logra una estética macabra con los dementores, el inmenso verdugo y el profesor lobo; y aún más, hace gala de un buen uso por los grandes angulares que crean el efecto de profundidad de campo, gracias a lo cual los momentos más dramáticos capturan al espectador hasta el pánico.
El excelente oficio de Cuarón es indiscutible; para los especialistas es un logro el que haya usado una técnica de cinemascope, un contribuyente para quedar atrapado en el terror; algo que solo un gran conocedor de la técnica puede conseguir.

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En la cinta, Harry ya no es el niñito imberbe; lucha y realiza actos de reivindicación que Cuarón lleva de lo subliminal a lo concreto, gracias a su dirección, pero también a los movimientos de cámara que nos pusieron a temblar especialmente en el combate de Harry contra los dementores y tal vez el vuelo del hipogrifo es un sueño que muchos anhelarían experimentar.
Con Gravedad Cuarón alcanza un nivel de gran maestro; hizo el guión con su hijo Jonás sobre un peligroso incidente en una estación espacial.
Para James Cameron es “la mejor película del espacio que jamás se ha hecho”; declaración insólita en este egocéntrico director que habló largo sobre ella:
“Después de verla me quedé de piedra, absolutamente anonadado… desde hace muchísimo tiempo tenía muchas ganas de verla”. Es indudable que la dimensión humana que logran transmitir director y actriz es fascinante; Cuarón señaló en alguna entrevista que se trataba de una mujer luchadora que se niega a flotar por el espacio hasta su muerte, algo que sucedería en breve tiempo; para Cameron es “un retrato absolutamente perfecto de una mujer que lucha por su vida a gravedad cero”.
Un “reto increíble”, opinó este temible director,  por la actuación y el grado de dificultad, ya que sus escenas flotando en el espacio recuerdan las coreografías del Circo del Sol. “Es todo un arte, hay momentos que parecen espontáneos pero que están muy, muy ensayados y coreografiados. No hay muchos que puedan hacerlo… y creo que es muy importante para la gente Hollywood entender lo que han conseguido en esta película”.
En lo personal, considero que detrás de la aventura, hay una metáfora sobre las mujeres; esa inmensidad oscura, pero bella, en la que la científica debe tomar decisiones que la dejarán viva o perderá la batalla; su breve y triste acto de dejarse morir muestran la vida cotidiana del gran porcentaje de madres que solas salen adelante en un ámbito extremadamente difícil. Cuarón mismo reconoció que era una cinta sobre la mujer; y, aunque dice no saber cómo la hizo, una de las interpretaciones puede ser que no tenía conciencia de cómo elevaba a un grado de luchadora invencible a la representante del sexo femenino.
Alfonso Cuarón Orozco es hijo de un físico nuclear, así que el conocimiento, la cultura y el estudio fueron el cotidiano de su infancia; por eso estudió Filosofía y Cinematografía en la Universidad Nacional Autónoma de México, sumando el humanismo con la técnica para realizarse como creador.
A los veintidós años rodó el cortometraje Cuarteto para el fin del tiempo y adquiría experiencia trabajando en televisión.
Su primer largometraje fue la comedia Solo con tu pareja (1991), en la que fue el productor, fotógrafo y editor.
Sydney Pollack lo llamó para  participar en Fallen Angels (1993), una serie televisiva en la que también Tom Hanks y Tom Cruise dirigieron algunos episodios. Bajo sus órdenes tuvo a Gwynet Paltrow y nada menos que a Robert de Niro en Grandes Esperanzas (1998). En la cinta francesa, un caleidoscopio de historias, Paris, je t’aime (2005), dirigió el segmento “Parc Monceau”, y ha producido piezas excelsas como El laberinto del fauno.Con todos estos triunfos, se puede esperar cualquier sorpresa de excelencia en su futura filmografía.

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