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La vitivinicultura en México desde la colonia Gourmandise Mundo EXIgente 

La vitivinicultura en México desde la colonia

Por Edel Schraub (Certified Sommelier)

México, el país de América productor de vino más antiguo, contaba con 41 mil hectáreas de vid en 2002, y aunque sólo alrededor de diez por ciento de esta tierra tenía las condiciones para producir vino, la gran mayoría fue plantada después de la década de 1960 en respuesta a la enorme demanda nacional de brandy; la cual fue impulsada por los impuestos de importación de vinos y bebidas espirituosas, que también alentaron la inversión extranjera, como Martell y Domecq.

La historia de producción de vino en México se remonta a 1521, tan sólo un año después de la llegada de los conquistadores españoles, quienes no tenían la intención de producir vino en este nuevo continente.

Tres años después, Cortés emitiría un decreto en el que ordenaba a todos los nuevos colonos españoles a plantar mil vides por cada cien nativos sobre las tierras que habían sido concedidas.

En 1531, el rey Carlos V ordenó que todo navío que se dirigiera al Nuevo Mundo debía llevar vid para cultivar, lo que hizo al país autosuficiente en vino (y provocó un freno en las exportaciones de Andalucía) a finales del siglo XVI. El primer vino producido comercialmente en la bodega más antigua de las Américas se realizó en 1597 en la Misión de Santa María de las Parras, en lo que hoy es la vinícola Casa Madero.

El padre Juan Ugarte se acredita la difusión de la viticultura hacia el norte de una misión a otra en lo que hoy es el estado de California. El notable crecimiento de la viticultura y el vino mexicano llegaron a un final abrupto en 1699 cuando el rey Felipe II de España prohibió la producción de vino en las nuevas colonias; esto se aplicó con especial vigor en México, y tan sólo se permitió el vino sacramental.

Debido a la filoxera, las viñas en México sólo contaban con centenares de hectáreas a principios del siglo XX, pero en 1948 la Asociación Nacional de

Vitivinicultores se estableció con 15 productores y un frágil mercado interno que comenzó a desarrollarse en la década de 1960. La superficie de viñedos del país se duplicó en los años setenta, aunque con una enorme variación en las características entre las distintas regiones de viñedos.

El promedio anual de la producción de vino era de aproximadamente dos millones de cajas en la década de 1980; pero debido al libre comercio con la Unión Europea en 1989 y una inundación de importaciones baratas procedentes de Alemania, se redujo considerablemente en la década de 1990.

Los cinco estados mexicanos productores de vino son Querétaro, Aguascalientes, Zacatecas, Coahuila, y, por mucho, el más importante y prometedor, Baja California.

En Baja California, las principales regiones vitivinícolas son el Valle de

Guadalupe, Valle de Calafia, Valle de Santo Tomás, Valle de San Vicente, y el Valle de San Antonio de las Minas. Las vides son una mezcla de las variedades con Petite Sirah, Zinfandel, Colombard, Chenin Blanc, California, Nebbiolo, Barbera y Tempranillo.

A principios del siglo XXI se produjo un aumento dramático en la calidad y la ambición entre los mejores productores de vino de México y la inversión extranjera también creció.

La influencia de México en los vinos del nuevo mundo ha sido considerable, tomando como ejemplo al enólogo Hugo D’Acosta, un personaje que ha impulsado internacionalmente a los vinos mexicanos. Actualmente produce los primeros vinos espumosos brut de Baja California con las variedades Zinfandel y Barbera. Con una espuma fina y una acidez vibrante, sabor delicioso a fruta madura, estos dos ejemplares son símbolo de nuestra riqueza cultural. ¡Celebremos con estos vinos únicos en su estilo la nueva viticultura en México!

 

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