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Maxwell Hazan: creador de motocicletas únicas personalizadas Mundo EXIgente 

Maxwell Hazan: creador de motocicletas únicas personalizadas

Maxwell Hazan: creador de motocicletas únicas personalizadas

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Trabajando de manera independiente, el artista americano Maxwell Hazan construye maravillosas motocicletas únicas– cada creación es resultado del arduo trabajo de 6 a 8 meses de intenso trabajo manual artesanal. La Galería M.A.D. de MB&F se enorgullece en presentar las dos más recientes creaciones del taller Hazan Motorworks en Brooklyn: la Royal Enfield y Harley Davidson Ironhead.

Estilo retro, sutil efecto esmerilado y un poco de madera de pino lustrado otorgan una apariencia vintage a estas maravillas, mientras que componentes poco convencionales – el faro delantero de un tractor y hasta utensilios de cocina– juegan un papel preciso en la arquitectura en general. La complejidad mecánica de motores visibles contrasta con la pureza de las líneas del diseño, enalteciendo aún más la tensión creativa.

El punto de partida para cada una de las motocicletas únicas en su tipo de este Neoyorkino es el motor. Hazan empieza por encontrar un motor que considera estéticamente agradable y luego construye alrededor de éste.

“Amo construir de la nada, aunque conlleve mucho trabajo mecánico y tiempo,” comenta. “Me permite construir sin el compromiso del diseño: cada pieza va exactamente donde y cómo quieres que vaya. Puedes crear algo realmente único y limpio.”

Y las excepcionales máquinas que Hazan crea pueden – y frecuentemente – contienen lo que sea que llame su atención. “No descarto nada,” dice. “Todo es hecho a mano a partir de cualquier cosa que encuentre o de acero puro. Hasta he utilizado vasos de shots para cubiertas de faros y fabricado luces traseras de cucharas para servir helados.”

La carrera de Hazan creando motocicletas comenzó por accidente, literalmente. Luego de una desaventura en el motocross, fue forzado a recuperarse en su sillón por tres meses, en este tiempo el graduado en Psicología pasó horas viendo la bicicleta de playa que tenía en su sala. Pensó en ponerle un motor, lo cual eventualmente hizo, pero pronto decidió que las motocicletas serían su medio preferido.

“Una motocicleta dice lo justo,” cree Hazan, quien modificó algunas motos como un amateur apasionado antes de volverse profesional en 2012. “Los autos son hermosos pero es probablemente mucho para expresar lo que realmente quiero expresar.”

La Royal Enfield de Hazan

 

Hazan se enamoró del motor Royal Enfield cuando vio una foto de un Enfield que su hermana había rentado en la India. Hace dos años decidió comprar un motor 1996 Royal Enfield y comenzó un trabajo continúo de seis meses en él. “Esta fue la primera vez que fabriqué todo de la nada,” dice. “Cada palanca, unión, cable… cada parte fue fabricada para ser vista.”

El tributo de Hazan a Enfield definitivamente pone el reflector sobre este motor, el corazón latente, acompañado por un sistema de cámara doble con cadenas de bronce. La llanta frontal de la moto cuenta con un sistema impresionante de frenos de tambor; el manubrio de arriba lleva agarraderas metálicas.

Los componentes plateados del chasis y el motor contrastan gentilmente con la pátina rojiza del tanque de combustible y los ricos y extremadamente elegantes tonos cafés, un asiento en madera labrada a mano flota sobre la rechoncha llanta trasera. El asiento está inspirado en el diseño de los botes de carrera Italianos vintage y Hazan le dio un acabado por completo tres veces para compensar la expansión y contracción de la madera.

 

La Harley Davidson Ironhead de Hazan

La Ironhead de Hazan es igualmente espectacular, con un innovador sistema de suspensión frontal con absorción de golpes horizontal. “En cada moto, intento hacer un acomodo de la suspensión que no haya visto nunca antes,” dice Hazan.

Los motores Ironhead habían tenido un lugar especial en su corazón hace tiempo y finalmente comenzó a trabajar en el suyo propio el año pasado. “Siempre amé las cabezas en la Harley 1000s,” reconoce. “Así que compré una’81 con la idea de ponerles dos cabezas frontales y carburadores duales.”

La Ironhead de Hazan tiene una elegancia extraña para una motocicleta. Aunque es un placer admirar el motor, el tanque de combustible también roba la atención. “Existen formas infinitas de hacer una parte funcional pero también deben ser estéticamente agradables,” dice Hazan. “Tuve que hacer cuatro veces el tanque de combustible de la Harley hasta que sentí que se veía bien; cada vez lo hacía un poco más chico que en el intento anterior.”

Valió la pena el esfuerzo. Con el acabado plateado del tanque y su afilada forma curva, parece un salmón saltando y encaja impecablemente en el chasis general. Las uniones visibles del chasis se suman a los encantos a la moto.

El truco, aparentemente, para  crear estas joyas mecánico-artísticas, es que Hazan se esfuerce constantemente a salir de su zona de confort.

“Si identificas algo en lo que eres bueno, sueles seguir haciendo siempre lo mismo,” dice. “Así que realmente saco al ego del asunto e intento forzarme a hacer algo diferente cada vez, lo cual me obliga a mirar todo lo  que está a mi alrededor y crear algo que sea estéticamente agradable pero nuevo al mismo tiempo. He descubierto que desarrollo las habilidades que necesito para cada proyecto aunque puede ser frustrante hacer todo de nuevo, ¡todo e tiempo!”

En el corto periodo que Hazan se ha dedicado de tiempo completo a crear motocicletas personalizadas, su trabajo ha ganado muchos adeptos. De hecho su primer cliente fue el  atrevido austriaco Félix Baumgartner – el hombre que se precipitó a la Tierra desde el espacio – y como resulta ser, también se precipitó por una de las motocicletas hechas a mano de Max Hazan. ¿Y quién puede culparlo?

Antecedentes de Maxwell Hazan

Maxwell Hazan nació en Nueva York en 1981. En su juventud, pasó mucho tiempo en el taller de su padre en Long Island “desarmando cosas y volviéndolas a armar” así como montando motocicletas.

Hazan dice: “Honestamente no puedo recordar una época en mi vida que no haya estado diseñando o construyendo algo. Tuve la surte de tener padres que apreciaban las cosas hermosas y motivaron mi pasión por experimentar con ellas. Al crecer, mis retos de diseño fueron aumentando en complejidad, desde aviones y barcos de vela a escala hasta autos vintage … y por supuesto motocicletas personalizadas.”

Luego de graduarse con un título en Psicología, Hazan primero construyó una carrera exitosa pero personalmente no satisfactoria como diseñador, antes de decidir renunciar y ganarse la vida con su pasión: Construir motocicletas exquisitamente hermosas. “Mi corazón no estaba en mi trabajo diurno y era mucho trabajo,” dice. “Así que tomé un receso para hacer algo que realmente me gusta.”

Hazan dio de alta Hazan Motors en 2012 y comenzó a fabricar su arte motorizado hecho a mano en su taller de Brooklyn; a la fecha ha fabricado cuatro motos como un profesional. Las dos más recientes – exhibidas en la Galería M.A.D.– han sido las primaras que ha fabricado de la nada, fabricando todo él mismo excepto los motores.

Con 33 años de edad, realmente disfruta más construir motocicletas más que comprarlas o montarlas y dice que nunca le falta inspiración: “Puede ser de un juguete de niño o de una planta o animal . Cualquier cosa puede encender una idea, sólo trato de mantener mis ojos y mi mente abiertos.”

Hazan se acaba de mudar a Los Ángeles para vivir con su pareja, y ahí se está enfocando en hacer cada año elaboradas motocicletas que son piezas de arte, adhiriéndose perfectamente al lema tatuado en su mano: “Siempre hacia delante en la creación”.

 

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